Cuando hablamos de la duración de un sismo se puede entender de tres maneras diferentes:
1) El lapso en el que el ser humano percibe de manera clara el movimiento del suelo.
2) El intervalo desde el inicio hasta el final de movimiento a nivel de suelo, medido por instrumentos o a partir de registros de aceleración o velocidad.
3) La duración del proceso de ruptura o dislocación súbita de las placas.
El instante de inicio y término de un sismo son detectados por los sismómetros de manera muy precisa, y una persona sólo percibe la parte más intensa del movimiento provocado por un sismo; así, el ser humano, percibirá un tiempo bastante menor al que registre el aparato.
Por otro lado, también hay factores que influyen en la duración de un sismo:
1) La distancia al epicentro, es decir, una persona lo sentirá dependiendo qué tan lejos o cerca se encuentre de ahí.
2) El tipo de terreno, ya que no es lo mismo estar en terreno arcilloso que en suelo originado de material volcánico.
3) Y por último el tipo de construcción en el que nos encontremos, el sismo se percibirá diferente sí nos encontramos en la vía pública o en un inmueble e incluso el nivel de éste (planta baja, primer, piso, segundo piso, etcétera).
1 Estación de la RACM registra la intensidad de los sismos en el suelo de la alcaldía
Continuamos con las entregas de la Serie “Estaciones de la RACM en tu alcaldía”, vídeos acerca de los sitios representativos y número de estaciones por alcaldía que tiene la Red Acelerográfica de la Ciudad de México RACM.
En esta publicación te presentamos: La alcaldía Tláhuac, que cuenta con 1 estación de la RACM. Esta demarcación formó parte de los lagos de Xochimilco y Chalco, que al secarse originaron una superficie de suelo lacustre en la zona central de la alcaldía. En la parte norte y suroeste el tipo de suelo es de lomas.
En la Alcaldía de Tláhuac puedes dar rienda suelta a tu ocio, ahí se localiza el Bosque de Tláhuac, el lago de los Reyes Aztecas o el Parque de los Olivos. En estos lugares se puede: pasear en trajinera, patinar, ir en bicicleta, pasear o simplemente disfrutar de un día al aire libre.
Sus siete pueblos originarios San Andrés Mixquic, San Juan Ixtayopan, San Nicolás Tetelco, Sta. Catarina Yecuhnizotl, Santiago Zapotitlán, San Pedro Tláhuac y San Francisco Tlatenco ofrecen una interesante propuesta de patrimonio cultural tangible e intangible, que dan a la demarcación el encanto de sus paisajes y lo cotidiano de la comunidad semi rural.
Tláhuac destaca por el pueblo de San Andrés Mixquic, donde se lleva a cabo la más importante celebración de los fieles difuntos de toda la Ciudad de México. Acércate al panteón de la Iglesia de San Andrés y vive la tradición de esta noche tan importante.
En Tláhuac se puede disfrutar de la comida tradicional mexicana acompañada con los productos que se dan en el campo, si vas de visita, no te pierdas sus tamales y el exquisito platillo que se prepara con un chile criollo nativo de esta región, que ya casi nadie siembra porque su cultivo es muy laborioso. Lo acompañan con una vigorizante bebida a la que llaman «el calientito».
Ubicada en la frontera de las placas de Cocos y América del Norte,” la Brecha de Guerrero se extiende a más de 200 kilómetros frente a la costa del estado de Guerrero, entre Papanoa y Acapulco”. [1]
Los sismos son recurrentes, una vez que se ha acumulado energía en la frontera de las placas, ésta tendrá que ser liberada por un nuevo sismo. Es un fenómeno común, que ha acompañado a la Tierra desde su origen. A medida que pasa el tiempo en una región en donde no ha acontecido un sismo, mayor es la probabilidad de que ahí ocurra uno. Esta situación se presenta la Brecha de Guerrero. Ahí, entre 1899 y 1911, hubieron cuatro sismos entre 7.5 y 7.8 de magnitud. Han pasado 108 años desde el último sismo en este lugar, por lo que se considera un sitio con alta probabilidad de que acontezca un sismo con magnitudes similares a las mencionadas. Estudios en el campo de sismología realizados por investigadores, tanto nacionales como extranjeros, han determinado que la Brecha de Guerrero es la región en donde se esperaría un sismo de magnitud considerable. De acuerdo con el SSN, Guerrero que registra alrededor del 25% de la sismicidad que se presenta en nuestro país. [2]
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano SASMEX es un conjunto de sistemas y cada uno realiza procesos para detectar, registrar, evaluar y alertar un sismo. Hoy te hablaremos del sistema de detección pero enfocado a los sensores sísmicos que son un elemento de las estaciones de campo.
Sensores sísmicos de una estación de campo
¿Qué son?
Son aparatos que identifican e interpretan la aceleración del suelo y la convierte en señales eléctricas que van a ser procesadas en una computadora para que se transformen en datos.
¿Cómo son?
Los sensores sísmicos están calibrados con algoritmos matemáticos para que identifiquen un sismo y descarten movimiento ambiental como podría ser el movimiento de maquinaria. Están formados por un acelerómetro.
¿Dónde están?
El sistema de detección de SASMEX, está físicamente formado por 97 estaciones de campo con sensores que monitorean la zona de subducción, el lugar donde se generan la mayoría de sismos en México, es decir donde la Placa de Cocos se sumerge bajo la Placa de Norteamérica, en los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Puebla.
Los especialistas indican donde deben colocarse las estaciones de campo, en lugares donde hay la mejor probabilidad y calidad para detectar un sismo.
¿Cómo funcionan?
Al detectar un sismo las estaciones de campo del SASMEX, a través de algoritmos (conjunto de instrucciones) calculan parámetros (números que arroja el sistema) para conocer algunas características del sismo como la energía que se está manifestando en el sitio, y pronosticar sí pudiera provocar daños.
Simultáneamente, al proceso de detección, entran en funcionamiento otros sistemas y procesos de los que te presentaremos información en las próximas entregas.
Las instalaciones vitales incluyen sistemas de transporte, puertos aéreos y marítimos, sistemas de electricidad, de suministro de agua y de comunicaciones; hospitales y clínicas de salud, centros de servicios de bomberos, policía y de administración pública. [1]
En México el Servicio de Protección Federal, es la institución que resguarda la seguridad de instalaciones vitales, además de proporcionar custodia y vigilancia en cuando menos 19 entidades del territorio nacional. Sus responsabilidades van desde vigilar cientos de kilómetros de líneas de ferrocarril y minas, dar protección a funcionarios, además de resguardar las sedes de las instituciones del Gobierno de la República y custodiar infraestructuras estratégicas. Brinda asesoría y orientación a diversos institutos y dependencias de seguridad de las entidades, a través de varios documentos que sirven de guía para mejorar la seguridad en las instalaciones gubernamentales; como la guía para la elaboración de Análisis de Riesgo de Seguridad Física de Instalaciones, seguridad perimetral en centros penitenciarios, hospitales, centrales de abasto, entro otros.[2]
Te invitamos a conocer de diversas manifestaciones artísticas que tienen como tema principal los sismos y sus consecuencias, en la Nueva serie: “Arte Curiosísmico”. Entérate sobre el autor y la razón de ser de su obra. Aquí la primera entrega de esta serie con la obra del artista multifacético José Chávez Morado.
José Chavez Morado: creador diverso
Guanajuatense nacido el 4 de enero de 1909, murió el 1 de diciembre de 2022 en la ciudad de Guanajuato. “Personificó al artista politizado y versátil, así como al trabajador social activo en áreas de educación, crítica de arte e inclusive en prácticas museísticas. Realizó abundantes escritos, tanto de su pensamiento y producción como sobre sus contemporáneos. Desarrolló su carrera como pintor, grabador, escultor, maestro, funcionario, promotor cultural, escenógrafo, escritor, crítico, museógrafo y muralista-arquitecto.” [1]
Fue el último artífice de la escuela iniciada por José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, [2] realizó el último mural perteneciente a esta generación de artistas: “Homenaje al Rescate”, en el que plasma en mármol rosado, su percepción social ante los sismos de septiembre de 1985, la solidaridad de la población, los rescates de sobrevivientes, la reconstrucción de la ciudad y las demandas sociales que generó este fenómeno. También fue “exponente de la tercera generación de la denominada Escuela Mexicana de Pintura, junto con autores como Juan O’Gorman, Raúl Anguiano y Alfredo Zalce”. [3].
Mural: “Homenaje al rescate”
“La obra se muestra en el vestíbulo del Centro Médico Nacional Siglo XXI en la Ciudad de México. El mural presenta parte de la historia mexicana contemporánea y en él se aprecia la sensibilidad del artista, quien logró capturar todo el drama vivido por esta ciudad y sus habitantes en el terremoto de 1985; de igual forma hace alusión a los efectos devastadores sobre la capacidad instalada del Instituto Mexicano del Seguro Social y vislumbra su renacimiento majestuoso hacia el siglo XXI. El mural, grafiado y pintado con acrílico en una base de mármol rosado, expresa también la conjunción de la medicina mexicana prehispánica con la practicada en la actualidad, la participación de destacados protagonistas de la seguridad social y el compromiso de ésta con los trabajadores mexicanos. La obra constituye una de las manifestaciones artísticas de mayor y más profundo sentido social con las que cuenta el Instituto Mexicano del Seguro Social”. [4]
“Algunos letreros en la obra señalan la hora y día del terremoto “7:19 hs., 19 Sept. 1985” , así como la cantidad de gente rescatada: 2,300. En otro fragmento, un grupo de manifestantes exhibe pancartas con reclamos: “Casa. Agua. Luz”, “Salud. Trabajo. Cultura”, “Escuela. Libros. Deporte”, demandas de todo lo que la sociedad necesitaría para seguir adelante [2]
El Centro de Instrumentación y Registro Sísmico, A.C. (CIRES, A. C.) asociación civil con fines no lucrativos, se ha enfocado en investigación básica y desarrollo de tecnología para la prevención y disminución del riesgo sísmico, salvaguarda de la vida, los bienes y el entorno. Inició con el registro de aceleraciones sísmicas en diversos sitios del suelo del Valle de México a través de la “Red Acelerográfica de la Ciudad de México”, fue pionero en la instrumentación sísmica de edificios por medio del “Sistema Acelerométrico Digital para Estructuras”, y en la última década del siglo XX desarrolló lo que es considerado el primer sistema de alertamiento temprano para sismos en el mundo conocido como “Sistema de Alerta Sísmica Mexicano”. Ha participado y colaborado en diversos foros de divulgación nacionales y extranjeros para dar a conocer a la sociedad y a la comunidad científica aspectos relacionados a los sismos, su instrumentación y monitoreo así como sus resultados. Por otro lado promueve la formación de profesionales e investigadores a través de programas de servicio social, elaboración de tesis de nivel licenciatura y posgrado.
Te invitamos a seguir las publicaciones de las entradas sobre la historia de la instrumentación y los avisos de alerta del Sistema de Alerta Sísmica Mexicano SASMEX en las ciudades con difusión. En esta entrega te presentamos la primera ciudad en el mundo y en México que recibió avisos de alerta sísmica.
Después de los terremotos de septiembre de 1985 que dejaron graves afectaciones en la Ciudad de México, el gobierno consideró necesario un sistema que avisara a la ciudad sobre un sismo que pudiera causar daños. Es así como en 1989 inició el proyecto del Sistema de Alerta Sísmica para la Ciudad de México (SAS). Al inicio, en 1991, fue integrado por 12 estaciones que llevarían a cabo el monitoreo de la costa de Guerrero, (zona propensa a sismos que directamente afectarían a la CDMX), abarcando la brecha de Guerrero, posteriormente en 2011 se construyeron 21 estaciones adicionales para una cobertura más amplia en tierra adentro y abarcando todo el estado de Guerrero.
La CDMX recibió su primer aviso de alerta el día 16 de octubre de 1991.
En 2003 el estado de Oaxaca comenzó sus operaciones con su Sistema de Alerta Sísmica de Oaxaca SASO, uniéndose al SAS. Posteriormente en 2011, se realizó la ampliación del sistema de alerta con la construcción de estaciones de monitoreo sísmico en otros estados, como Jalisco, Colima, Michoacán y Puebla, cuya actividad sísmica puede también afectar a la CDMX. Con esta ampliación de cobertura geográfica y la unión de los sistemas SAS y SASO, se formó el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano SASMEX.
En la CDMX puedes escuchar el sonido de alerta a través de 42 estaciones de radio AM/FM, 6 canales de televisión, receptores multi-alerta EAS-SAME (bajo la Norma Técnica de la Ciudad de México) y en 13,896 postes con altoparlantes públicos responsabilidad del Centro de Comando, Control, Cómputo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano de la Ciudad de México “C5”.
La corteza de nuestro planeta está formada por grandes bloques rígidos de roca llamados placas tectónicas, que no se ven porque están cubiertas por la superficie de la Tierra. Estas placas se mueven y han estado en contacto a lo largo de millones de años, y han provocado que se formen las montañas, volcanes, cordilleras y por supuesto también terremotos.
Con la ciencia y tecnología actuales, se ha hecho un mapa de todas las placas tectónicas que hay en el planeta y así podemos saber que el territorio de nuestro país está entre cinco placas: Caribe, Pacífico, Norteamérica, Rivera y Cocos.
Algunas de estas placas se subducen (sumergen) una debajo de la otra, en algunos estados de la República Mexicana, lo que hace que se generen sismos en esta llamada zona de subducción, principalmente en Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas.
“La placa de Rivera se sumerge bajo Jalisco y Colima, mientras que Cocos lo hace debajo de Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Al sur de Chiapas y en Centroamérica, Cocos continua, pero ahora sumergiéndose debajo de la placa del Caribe”. [1]
¿Te has preguntado cómo registraban los sismos en los pueblos antiguos?
Ahora trataremos de darte una pizca de información de este apasionante tema.
Aprovecharemos las entregas de la Serie “Preguntas curiosísmicas” para platicarte un poco del origen de la palabra Tlalollin.
Antes de la conquista, los antiguos pueblos elaboraron los códices; especie de libros elaborados en papel de fibras naturales, en los que a través de símbolos representaban la naturaleza, el clima, los volcanes, los sismos, etc. Además de su vida diaria, religiosa y política.
Según se tiene referencia en los códices, es una descripción formada por dos glifos (símbolos descriptivos ): El glifo ollin que significa movimiento y el glifo tlalli que significa tierra.
En los Anales de Tlatelolco, escritos en alfabeto europeo, que es la relación histórica más antigua en lengua náhuatl, se tiene una narración de un sismo. En 1455: “[…] hubo también terremoto y la tierra se agrietó y las chinampas se derrumbaron; y la gente se alquilaba a otra a causa del hambre”. Sin embargo ya no se sabe más sobre cuánto tiempo duró, sí murió gente o qué daños…
Fuentes:
García Acosta Virginia. Los sismos en la historia de México. Tomo II. FCE. p.34. 2001