Elvira Liceaga es locutora, conduce el programa “Las partículas elementales” en el 105.7 FM, escritora, profesora de literatura hispanoamericana y egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
En su libro Las vigilantes, Liceaga entrelaza momentos autobiográficos en historias de vida de cuatro mujeres. Conmueve a los lectores y a veces parece reflejar los propios duelos, recuerdos, soledad, anhelos, dudas, apegos, experiencias, dolores y vacíos emocionales. Las historias se entrelazan con menciones de canciones, lugares como la colonia Escandón y Del Valle.
Julia, Catalina, Celeste y Silvia son las principales protagonistas de esta historia. Julia es la voz narradora en primera persona que, al regresar del extranjero, llega a vivir a la casa de su madre Catalina, porque está buscando su lugar en el mundo y quiere revivir a través de la escritura, la presencia y los recuerdos de ella misma y de Catalina para encontrarse a sí misma.
Catalina es terapeuta jubilada y voluntaria en un albergue para embarazadas. Ahí vive Silvia temporalmente; una chica que no sabe leer ni escribir y necesita aprender para hacer una carta al bebé que espera y decirle que no podrá estar con ella, ya que lo dará en adopción, Julia intenta ayudarle para escribir esa carta.
Celeste su hermana, ha muerto por una terrible enfermedad, que años atrás, ha dejado tristeza y palabras no pronunciadas en la vida de Julia y Catalina.
Julia escribe sobre su madre y su hermana principalmente, haciéndose preguntas todo el tiempo. Busca en muchos lugares las respuestas, desde la consulta a una pseudoterapeuta que le indica que debe cambiar su firma (haciéndole creer que cambiándola cambiará su vida); hasta hacer el Viaje del Sapo.
Con cada palabra que Julia escribía sobre Celeste “la desentierra y la entierra al mismo tiempo” y así “cae en el abismo de ella misma” porque mientras “escribía algunos de esos descubrimientos tardíos sobre sí misma” también se encontraba.
Las vigilantes son mujeres fuertes y a la vez frágiles, que cuidan y acompañan con amor en enfermedades, embarazos y dolores en el alma, aún con sus propias pérdidas y miedo.
Este texto fue elaborado sin utilizar inteligencia artificial.


Gracias por compartir, saludos
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Muchas gracias Celia por participar en nuestro blog.
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