Traemos nuevamente las entregas sobre lenguas indígenas. La infografía que corresponde a esta entrega es la lengua purépecha. No te pierdas las anteriores como el idioma popoloca.
La lengua purépecha (también escrita p’urhépecha o p’orhepecha) es uno de los idiomas indígenas más singulares de México. Hablada principalmente en el estado de Michoacán, constituye un elemento central de la identidad cultural del pueblo purépecha y un vehículo fundamental para transmitir su historia, cosmovisión y conocimientos tradicionales. A diferencia de muchas lenguas mesoamericanas, el purépecha posee características lingüísticas únicas que han intrigado a lingüistas e historiadores durante décadas.
Cuando ocurre un sismo, lo primero que escuchamos en las noticias es su magnitud:
“Fue de 7.1”, “alcanzó 8.2”, “apenas fue 5.5”.
Con ese número solemos hacernos una idea inmediata de qué tan fuerte fue el evento. Sin embargo, la magnitud solo nos dice cuánta energía se liberó en el origen del sismo. No nos dice, por sí sola, cómo se movió el suelo en cada zona de la ciudad.
Y ahí está la clave.
Porque los daños no dependen únicamente del tamaño del sismo en el epicentro, sino de cómo se comportó el terreno donde están los edificios. Para entender por qué algunas construcciones sufren más afectaciones que otras, incluso dentro de la misma ciudad es necesario mirar otro parámetro: la aceleración del suelo.
La magnitud mide la energía liberada en el punto donde se originó el sismo, generalmente a decenas o cientos de kilómetros de distancia.
Es un valor único.
No cambia según la ciudad donde se mida.
Describe el tamaño del evento en la fuente. En otras palabras, la magnitud nos dice qué tan grande fue el sismo en su origen.
Pero hay algo importante: la magnitud no nos dice cómo se movió el suelo en cada lugar.
Una vez que el sismo libera energía, las ondas sísmicas viajan hasta distintas ciudades. En ese trayecto:
Interactúan con diferentes tipos de suelo.
Se atenúan o se amplifican.
Generan movimientos distintos en cada zona. Ahí es donde entra la aceleración del suelo.
Y se refiere a la rapidez con la que cambia la velocidad del movimiento del terreno durante un sismo.
En términos simples: No solo importa cuánto se mueve el suelo, importa qué tan brusco es ese movimiento. Se mide comúnmente como aceleración máxima del suelo (PGA, por sus siglas en inglés). Este parámetro es importante en ingeniería estructural porque permite estimar la fuerza que experimentó un edificio.
Mientras mayor sea la aceleración, mayor será la fuerza que actúa sobre la estructura.
Los daños estructurales no dependen únicamente de cuánta energía se liberó en el epicentro, sino de cuánta fuerza llegó realmente al suelo donde están los edificios.
Y la fuerza que siente una estructura está directamente relacionada con la aceleración.
Por eso puede ocurrir que:
Un sismo de magnitud moderada cause daños importantes si genera alta aceleración en una zona específica.
Un sismo muy grande no provoque daños severos en una ciudad si la aceleración registrada es relativamente baja.
Gran parte de la ciudad está construida sobre lo que fue el antiguo Lago de Texcoco. Estos suelos blandos:
Amplifican las ondas sísmicas.
Prolongan la duración del movimiento.
Incrementan la aceleración registrada.
Por eso, un mismo sismo puede sentirse muy distinto en:
Zonas de roca→ menor aceleración.
Zonas de lago→ mayor aceleración debido a la amplificación. Esto significa que la magnitud es la misma para todos, pero el impacto no.
Cada edificio tiene un “periodo natural de vibración”.
Si la frecuencia del movimiento del suelo coincide con ese periodo, puede ocurrir un fenómeno de resonancia.
En ese caso, las oscilaciones aumentan y el riesgo de daño se incrementa, incluso si la magnitud del sismo no fue extremadamente alta.
La Magnitud y la aceleración: no compiten, se complementan. Es un error pensar que: “Fue 6, entonces fue leve,” “Fue 8, entonces fue devastador.”
En realidad: La magnitud describe el tamaño del evento en su origen. La aceleración describe la fuerza que reciben los suelos y las construcciones en un sitio específico.
Ambas son importantes, pero para evaluar daños, diseñar reglamentos de construcción y activar protocolos de protección civil, la aceleración del suelo es el dato decisivo a nivel local. Aquí es donde entra la Red Acelerográfica de la Ciudad de México, que registra cómo se mueve el suelo en distintos puntos de la capital.
Después de cada sismo, se generan mapas de aceleración que permiten:
Identificar zonas con mayor sacudida.
Evaluar posibles daños estructurales.
Ajustar normas de construcción.
Mejorar modelos de riesgo sísmico.
Utilizando el sismo del 2 de enero
Inicia el sismo a las 07:58:15 en San Marcos Guerrero (de acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional). En ese instante la Alerta Sísmica se activa y a la par también la RACM para que empiece a grabar en las estaciones. Por eso, si observamos el acelerograma:
Hay una línea horizontal antes de que inicie la grabación porque se activó desde que se activa la alerta. Pasa el tiempo, aquí se ve fueron cómo 90 segundos y empiezan las lecturas de aceleraciones. Cada instrumento registra 100 aceleraciones por segundo en tres canales (Norte- sur, este- oeste y vertical).
Sin estos datos, la ciudad estaría “a ciegas” frente al comportamiento real del suelo en cada evento.
Y cuando hablamos de daños en una ciudad como la CDMX, lo que determina el riesgo real no es solo el tamaño del sismo, sino cómo respondió el suelo bajo nuestros pies.
El Primer Simulacro Nacional 2026 inicia con la activación del Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX) hoy miércoles 6 de mayo a las 11:00 horas.
Escucharás el sonido oficial del SASMEX en Radio, Televisión, altavoces de la CDMX y receptores multialertas autorizados por la Secretaria de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC), en las ciudades en las que está habilitado el aviso: Morelia, Toluca, Cuernavaca, Puebla, Chilpancingo, Acapulco, Oaxaca, Colima y CDMX.
Cabe señalar, que ninguna app está vinculada al SASMEX.
La Coordinación Nacional de Protección Civil, publicó que, recibirás un mensaje de alertamiento por telefonía celular, (vía cellbroadcast).
Puedes enterarte más sobre la historia. desarrollo, desempeño y funcionamiento de SASMEX a través de sus redes sociales: X, Facebook y Tik Tok.
La doctora en antropología por la Universidad de California en Irvine e investigadora social, Elizabeth Reddy, realizó entre 2013 y 2014, una estancia en el Centro de Instrumentación y Registros Sísmico (CIRES, A. C.) para conocer sobre el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano SASMEX. Lo que le proporcionó información clave de su trabajo doctoral, al analizar de primera mano cómo funciona desde el punto de vista social y técnico. Información que complementó con entrevistas a expertos y políticos e investigadores sociales para escribir el libro “¡Alerta! Ingeniería en terreno inestable”.
Reddy enfoca el trabajo de la Alerta Temprana SASMEX para explicar cómo la sociedad mexicana convive con el riesgo sísmico y las tecnologías para su mitigación.
Este lunes 4 de mayo, a las 09:19:33 hrs. (hora local), el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX) alertó a la CDMX con 81 segundos de oportunidad antes de la llegada de las ondas sísmicas de mayor energía, durante el terremoto de magnitud 5.6 a 24 km al oeste de Pinotepa Nacional, Oaxaca, profundidad 9 km.
El SASMEX registró el sismo en 32 de sus 96 estaciones sismo sensoras. Alertó a la CDMX, Oaxaca, Acapulco, Chilpancingo, Morelia, Colima, Puebla, Cuernavaca y Toluca a través de los canales de TV, estaciones de radio, altavoces y radio receptores conectados al sistema. Adicionalmente, la población recibió el aviso de alerta del SASMEX en los teléfonos celulares.
En estos días, el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES, A. C.) recibió la visita de alumnos de la Facultad de Ciencias de la licenciatura de Física, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), interesados en aprender sobre cómo funciona el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX), la dinámica de trabajo del personal responsable y cómo es el proceso de alertamiento en caso de sismo.
Para esta visita, se contó con la participación de tres colaboradores del CIRES, A. C. que impartieron una conferencia a los alumnos. Se comunicó sobre antecedentes históricos de CIRES, el peligro sísmico en México, las estaciones sensoras del SASMEX, los procesos que realiza el sistema desde la detección sísmica hasta la difusión del aviso de alerta.
La hipótesis es para sismo ubicado en la Costa de Guerrero, donde se encuentra la brecha sísmica de Guerrero, lugar en el que hay silencio sísmico, es decir, donde no han ocurrido sismos fuertes desde 1911.
Los estados que difunden de manera oficial la alerta sísmica son: CDMX, Colima, además las ciudades de Oaxaca, Acapulco, Chilpancingo, Morelia, Puebla, Toluca y Cuernavaca, donde podrás escuchar el sonido a través de radio AM/FM, canales de televisión, receptores multi-alerta EAS-SAME (bajo la Norma Técnica de la Ciudad de México) y altoparlantes públicos, de acuerdo a cada infraestructura y convenios de cada ciudad.
En esta serie te contaremos de personajes célebres que han hecho grandes aportes a la cultura sísmica, dando como resultado lo que hoy sabemos y salvando vidas a través del tiempo.
Ahora conocerás a Athanasius Kircher, quien fue un jesuita alemán, erudito, científico y humanista, que vivió entre 1601 y 1680: oriundo del pueblo de Geisa, ubicado en la zona de Fulda, Alemania.
La Red Acelerográfica de la Ciudad de México (RACM), registra los sismos en los suelos característicos de la CDMX y zona conurbada, abarcando las tres zonas en las que se ha dividido geotécnicamente el suelo. Es así que se tienen tres tipos: Zona I o Lomas, Zona II o de transición y Zona III de lago. La RACM tiene estaciones en los suelos característicos de cada zona.
Conocer las características de cada zona nos permite aplicar los mejores criterios de diseño de construcción para prever daños en las estructuras cuando hay sismos, evitar lesiones y pérdidas materiales o humanas.
En esta entrega, compartiremos información acerca de la Zona I o de Lomas y en qué sitios se ubican las estaciones de la RACM.
La RACM tiene 12 estaciones instrumentadas en este tipo de suelo duro o firme, de un total de 81. Te indicaremos en qué alcaldías están.
Zona I o Firme
“Zona I o de Lomas, está formada por rocas o suelos generalmente firmes que fueron depositados fuera del ambiente lacustre, pero en los que pueden existir, superficialmente o intercalados, depósitos arenosos en estado suelto o cohesivos relativamente blandos. En esta zona, es frecuente la presencia de oquedades en rocas, de cavernas y túneles excavados en suelos para explotar minas de arena y de rellenos artificiales no controlados”. “Territorio firme y rocoso, localizado en las partes más altas de la cuenca del valle, está formada por suelos de alta resistencia y poco compresibles”.
Efectos sísmicos
“La amplificación de las ondas sísmicas es reducida y los movimientos son de corta duración. Los edificios se mantienen más quietos y estables y se detecta un menor movimiento, menos agresivo”.
La RACM en suelo duro o firme (Lomas)
La RACM tiene instrumentadas estaciones en la CDMX en la Zona I en los sitios siguientes:
Alcaldías de la CDMX y número de estaciones
Venustiano Carranza contiene la zona de Peñón de los Baños, formada por material basáltico que pertenece a la Zona I o de Lomas. El resto de su territorio es suelo lacustre.
Si bien la Zona de Lomas tiene menor riesgo sísmico, el conocimiento de las aceleraciones en este tipo de suelo, permite tener mejor conocimiento de todo el territorio de la ciudad para la elaboración de mapas de riesgo sísmico, que las autoridades correspondientes pueden aprovechar para toma de acciones de emergencia y prevención.
Este texto fue elaborado sin utilizar inteligencia artificial.
Actualmente el Sistema de Alerta Sísmico Mexicano (SASMEX) cuenta con 96 estaciones de monitoreo sísmico distribuidas en 6 estados de la Republica: Jalisco, Colima, Michoacán; Guerrero, Oaxaca y Puebla, cubriendo principalmente la costa del Océano Pacífico, región donde se encuentra el llamado “Cinturón de Fuego” y donde provienen la mayoría de los sismos que han dañado al país.
Estas estaciones permiten detectar un sismo y prevenir oportunamente a la población, por medio de algoritmos especializados analizan sus características y determinan si puede representar un riesgo a las ciudades que cuentan con el servicio de alerta; que en la actualidad son nueve: Ciudad de México, Chilpancingo, Acapulco, Oaxaca, Morelia, Puebla, Cuernavaca, Colima y Toluca.