Necesarias, alertas sísmicas en todo el territorio nacional

El temblor del 7 de septiembre puso en la discusión pública la importancia de que otras entidades de la república cuenten con sistemas similares. Los de gran magnitud han permitido detectar hacia dónde tiene que ampliarse el programa
Provoca sustos, “adrenalinazos”, quejas, polémicas y memes por carretadas, pero lo cierto es que nadie experimenta en cabeza ajena: acaso ahora, al cumplirse treinta y dos años de los terremotos de 1985 y a diez días del sismo de 8.2 que causó graves daños en Oaxaca y Chiapas, los habitantes de la Ciudad de México conviven, unos con aversión, otros con resignación, con la Alerta Sísmica.


El sismo del 7 de septiembre puso en la discusión pública la necesidad de que otras entidades de la república cuenten con sistemas similares, en algunas zonas, en desuso por falta de mantenimiento, en otros, simplemente inexistentes. Pero el director general del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires), Juan Manuel Espinosa Aranda, está convencido que toda inversión que se haga en las zonas de alta sismicidad para crear más sistemas de alarma, vale la pena, con tal de salvarle la vida a una sola persona.

LA ALERTA SÍSMICA Y LA BRECHA GENERACIONAL.

Nadie que sea adulto en la Ciudad de México deja de reaccionar al sonido único e inconfundible de la alerta sísmica. Pero este instrumento, que llegó a la vida de la capital en 1991, despierta, por exceso de experiencia o por ausencia de ella, sentimientos encontrados. Con el paso del tiempo, la gente lo ha aprendido: cuando la alerta suena, es posible que esté por ocurrir un sismo de magnitud perceptible y es necesario ponerse en movimiento, según el protocolo de protección civil de su comunidad, de su escuela o de su centro de trabajo.
La información ya conocida de todos es muy precisa: cuando el sismo proviene de la llamada “Brecha de Guerrero”, donde ocurrieron los terremotos de 1985, los capitalinos disponen, aproximadamente, de un minuto para actuar, aunque el Cires asegura que en el caso de sismos que también vienen de esa brecha, se han emitido alertas hasta con 100 segundos —poco más de minuto y medio— de antelación. En el caso del sismo del pasado 7 de septiembre, la alerta sonó 136 segundos (más de dos minutos) antes de que la onda sísmica se percibiera en la Ciudad de México.

En éstos, los tiempos de las redes sociales, la multiplicidad de reacciones ante la alerta sísmica y el temblor que le sigue han dado para documentar la brecha generacional entre los mexicanos. El Censo Poblacional de 2010 señala que los segmentos poblacionales más numerosos tienen entre 10 y 40 años: se trata de mexicanos que no tienen en sus biografías la experiencia de los terremotos. Para ellos, la alerta sísmica, durante mucho tiempo, fue tema de controversia, de queja o de bromas. “Simplemente la odio”, comenta Angélica, funcionaria pública que ya pasa los 40 años. “Nunca sabes si lo que viene es un sismo intenso o uno pequeño, Nada más se asusta uno de balde, y cuando ha sido de madrugada, es peor”. Otros saben, simplemente, que la alerta es un aviso que proporciona segundos que pueden salvar vidas. “Viví el terremoto de adolescente”, rememora Alejandro, animador profesional y que acaba de llegar a la raya de los 50 años. “Sé lo que significa la alerta. Los que ya tenemos nuestros años aprendimos que con esas cosas no se puede jugar”.

Hay, en las redes sociales, quienes se burlan del “¿Están todos bien?” que rebota en el ciberespacio después de un sismo, pequeño o grande. En esas mismas redes están los que se oponen a la marejada de quejas y descalificaciones que sobrevienen cuando un sismo, de escasa magnitud, parece “defraudar” las expectativas de los habitantes de la ciudad: “En 1985, muchos hubieran querido tener ese minuto de la alerta para salvarse”. Y la discusión puede alargarse por horas… o por lo menos, así ocurría hasta antes de la noche del 7 de septiembre, cuando el sismo de 8.2 , proveniente de Chiapas, arrojó en la cara de los escépticos dos cosas: una, que la alerta sísmica funciona y funciona bien, y la otra, una breve lección del cronista y escritor José Joaquín Blanco: suele olvidársenos que en México tiembla.
LOS PADRES DE LA ALERTA SÍSMICA. “El sismo que alertamos el 7 de septiembre viene a ser como una medalla de oro que se gana en una olimpiada que nunca se sabe cuándo va a ocurrir, pero es la prueba de que tenemos la capacidad y el desarrollo tecnológico. La amenaza está ahí, no puede corregirse”, reflexiona el director general del Cires, Juan Manuel Espinosa Aranda. “Pero no tiene caso que logremos desarrollar este adelanto tecnológico si no logramos que la gente se interese en su aprovechamiento”. Y eso implica aprender a respetar los sismos.

El Cires es el “padre” de la alerta sísmica en México. Espinosa Aranda, que después de años en la Facultad de Ingeniería de la UNAM se integró al Cires hace una treintena de años, es consciente de la falta de experiencia, con respecto a sismos de gran magnitud, que tiene un segmento importante de los mexicanos. “No se los deseamos, pero no tenemos garantía de que no ocurra”.

“La evolución del sistema ha sido sostenida”, señala Espinosa Aranda. “El sismo de Copala, del 14 de septiembre de 1995 (7.4) fue la evidencia de que ya teníamos una tecnología madura para alertar a la población. Casi un mes después, ocurrió un sismo de 8 que provino de Colima, con daños importantes. En ese entonces el sistema solamente llegaba hasta Zihuatanejo. Eso nos llevó a pensar que no estábamos suficientemente preparados para esperar un sismo grande que podía ocurrir no solo en Guerrero, sino en Colima y ahora sabemos que en Oaxaca. Hemos tenido tiempo para extender el sistema en Oaxaca, y ahora sabemos que falta reforzar en Chiapas, en Oaxaca, en el istmo de Tehuantepec, en Veracruz, y ahora hay interés de que se cubra el estado de Tabasco”.

Hoy, cuando suene la alerta para el macrosimulacro de sismo que es ejercicio preventivo y es conmemoración, se pondrán en movimiento miles de capitalinos, miles de mexicanos que a sus biografías ya le incluyeron la vivencia de un sismo de magnitud 8, sumada a un aviso que nunca está de más atender.

http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1043955.html

4 Comentarios

  1. Las compañías de teléfonos celulares deben de tener una conexión con el instituto sismológico mediante una aplicación en tiempo real alertando a la ciudadanía gratuitamente ya sea por mensaje de texto o por señal de repetición ellos cuentan con la red nacional y se me hace que no se está aprovechando está tecnología como debe ser.

    • Gracias por participar en nuestro blog, te comentamos que el Servicio Sismológico Nacional SSN no alerta a la población. El SSN proporciona información sobre sismos detectados en sus sensores, los cuales se encuentran en su página.
      El sistema de alertamiento en México con reconocimiento mundial a través de la ONU y con bases científicas es el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano SASMEX.
      Te invitamos a ver la entrada: “Tecnología Cellbroadcast otro medio de difusión para avisos de #AlertaSísmica” referente a cellbroadcast publicada el día 4 de octubre de 2017, ahí encontrarás una explicación más amplia del tema de telefonía.

  2. Es muy cierto que el gran avance de la tecnología podría ayudar a salvar más vidas, por lo que es necesario instalar mayor cantidad de sensores y ampliar el rango de alertas con altavoces en zonas públicas en las ciudades y municipios que desafortunadamente han sufrido por estos sucesos naturales.

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