Actualmente el Sistema de Alerta Sísmico Mexicano (SASMEX) cuenta con 96 estaciones de monitoreo sísmico distribuidas en 6 estados de la Republica: Jalisco, Colima, Michoacán; Guerrero, Oaxaca y Puebla, cubriendo principalmente la costa del Océano Pacífico, región donde se encuentra el llamado “Cinturón de Fuego” y donde provienen la mayoría de los sismos que han dañado al país.
Estas estaciones permiten detectar un sismo y prevenir oportunamente a la población, por medio de algoritmos especializados analizan sus características y determinan si puede representar un riesgo a las ciudades que cuentan con el servicio de alerta; que en la actualidad son nueve: Ciudad de México, Chilpancingo, Acapulco, Oaxaca, Morelia, Puebla, Cuernavaca, Colima y Toluca.
Pero para poder comprender estos resultados, es necesario repasar su historia…
En 1989, el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES) comenzó a desarrollar la idea de crear un sistema que pudiera alertar los sismos que ocurren en distintas partes del país a fin de prevenir riesgos; fue hasta 1991 que empezó a operar el Sistema de Alerta Sísmica (SAS), el cual estaba conformado por 12 estaciones que cubrían la Brecha de Guerrero. Este sistema emitía alertas al entonces Distrito Federal, en caso de que ocurriera un sismo proveniente de esta zona, convirtiéndose así en la primera alerta sísmica del mundo.
Posteriormente, en el año 1993 se crea el sonido característico de la alerta sísmica con la voz de Manuel de la Llata García, locutor mexicano reconocido por su voz grave y poco común; este aviso comenzó a difundirse a través de estaciones de radio y de receptores que estaban ubicados en escuelas y en algunas unidades habitacionales.
El 30 de septiembre de 1999 ocurrió un terremoto de magnitud 7.4, con epicentro a 22 km al noreste de Puerto Escondido en Oaxaca, popularmente llamado como el “El Terremoto de Puerto Ángel”, este sismo causó muchísimo daño a esta entidad, evidenciando la necesidad de fortalecer la prevención como la que brindaba el SAS para la capital del país.
Ante esta situación, el gobierno de Oaxaca buscó al CIRES, a fin de poder instrumentar y contar con un mecanismo de alerta temprana que ayudara a reducir riesgos, a esta red se le llamó Sistema de Alerta Sísmica para la Ciudad de Oaxaca (SASO), integrada por 37 estaciones distribuidas en la costa, centro y norte del estado. Este sistema tenía la capacidad de emitir avisos por medio de la radio y de altoparlantes instalados en las calles de su capital, permitiendo alertar a la población ante la posible llegada de un sismo de gran magnitud, la cual empezó su operación hasta el 2003.
Fue hasta 2010 cuando surgió la iniciativa por parte del Gobierno Federal de integrar ambas redes de monitoreo, con el propósito de ampliar la cobertura y fortalecer el sistema de alerta. De esta manera, los sismos provenientes de Oaxaca podrían ser alertados en el entonces Distrito Federal, y los de Guerrero podrían notificarse en la Ciudad de Oaxaca. En ese momento, el sistema ya contaba con 51 estaciones sensoras y dos ciudades con servicio de alerta. A partir de esta unión nació el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX).
Para 2010, el entonces Distrito Federal realizó una inversión importante para ampliar la red, instalando más estaciones a lo largo de la costa del Pacífico con el objetivo de incrementar la cobertura y mejorar la capacidad de alertar sismos originados en otros estados.
Con esta expansión se logró cubrir los seis estados previamente mencionados, y con la integración del SAS y SASO en 2012 para sumar un total de 96 estaciones sensoras. También, la señal de alerta comenzó a difundirse en otras ciudades, las cuales, de manera gradual, se han ido sumando a este proyecto, fortaleciendo así el alcance del Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX).
Como se puede observar, el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX) opera a partir de convenios a nivel estatal principalmente, lo que ha permitido un crecimiento progresivo en cuanto a la cobertura y a la difusión; no obstante, el Gobierno Federal también ha brindado apoyo para impulsar su desarrollo y consolidación.
Se espera que, con el tiempo, más estados se integren tanto a la instalación de estaciones sensoras como a la recepción y difusión de la alerta sísmica, lo que contribuirá a fortalecer las acciones de prevención y protección civil en el país.
