Un sismo, o terremoto, es un movimiento de la Tierra que ocurre cuando se libera una gran cantidad de energía en el interior del planeta. Esta energía viaja en forma de ondas sísmicas, que se sienten en la superficie y pueden causar daños graves. Sin embargo, no todos los sismos son igual de destructivos.
Existen muchísimos factores que hacen que un sismo sea considerado desastroso, pero aún no existe una ciencia exacta que pueda afirmar si el sismo podría o no generar daño. A continuación, explicamos algunas causas posibles:
Magnitud del Sismo: la magnitud del sismo es una medida de cuánta energía se libera durante el terremoto. Se mide con una escala llamada magnitud de momento: esta se basa en las amplitudes de las ondas sísmicas registradas en los sismógrafos y proporciona una estimación más precisa de la energía total liberada por un terremoto. A mayor magnitud, mayor es la energía y, por lo tanto, más daño podría causar.
Sismos pequeños (menos de 3.0): generalmente no causan daños, sismos moderados (4.0 a 5.0): pueden causar algunos daños leves en edificios, pero no son muy peligrosos, sismos fuertes (6.0 a 6.9): pueden causar daños serios en edificios débiles, sismos grandes (7.0 a 7.9): son muy destructivos en las áreas cercanas al epicentro, sismos muy grandes (más de 8.0): son extremadamente peligrosos y pueden generar grandes desastres.
Profundidad del Epicentro: el epicentro es el lugar en la Tierra donde comienza el terremoto, y su profundidad también afecta el daño. Si el epicentro está cerca de la superficie, las ondas sísmicas llegarán con más fuerza a las áreas cercanas, causando más destrucción. Si el epicentro está muy profundo, por ejemplo, aproximadamente de 700 kilómetros como el sismo de las islas de Bonin en 2015 que alcanzó una profundidad de 680 km y tuvo replicas con más profundidad rebasando los 700 km, este tipo de sismos son bastante raros, las ondas pierden fuerza antes de llegar a la superficie y causan menos daño.
Proximidad al Epicentro: entre más cerca esté una ciudad o pueblo del epicentro, más fuerte será el impacto del sismo. En las zonas cercanas, las ondas sísmicas son más intensas y pueden hacer que los edificios mal construidos se derrumben o tengan daños significativos fácilmente. En cambio, a medida que uno se aleja del epicentro, el sismo suele sentirse con menos fuerza.
Tipo de Suelo y Condiciones Geológicas; el tipo de suelo también influye en el daño que causa un sismo. Los suelos blandos, como los arcillosos o los que están cerca de ríos o lagos, pueden amplificar las ondas sísmicas, haciendo que el daño sea mayor. En cambio, los suelos sólidos y rocosos transmiten las ondas de forma menos intensa. Además, si el suelo está mojado o saturado de agua, puede ocurrir un fenómeno llamado licuefacción, que consiste en el que el suelo se comporta como un líquido o arena movediza durante el sismo, lo que hace que los edificios y otras estructuras se hundan o se colapsen.
Calidad de la Construcción: los edificios bien construidos y diseñados para resistir terremotos tienen más posibilidades de sobrevivir a un sismo fuerte. Sin embargo, los edificios mal construidos o antiguos son mucho más vulnerables y pueden colapsar fácilmente. Además, si las infraestructuras, como puentes o carreteras, no están diseñadas para resistir sismos, también sufrirán daños importantes.
Duración del Sismo: la duración de un sismo, es decir, el tiempo que duran los movimientos, también puede afectar el nivel de destrucción. Los sismos muy largos, con varias réplicas o temblores posteriores, pueden seguir dañando las estructuras después del primer impacto, esto posiblemente podría aumentar el daño total.
Réplica y Secuelas: después de un sismo principal, es común que haya réplicas, que son temblores más pequeños, pero aún pueden causar más daños, especialmente a los edificios que ya han sido debilitados por el primer sismo. Las réplicas pueden durar días o incluso semanas, lo que agrava la situación.
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX) es una red de monitoreo sísmico, que ayuda a detectar si un sismo es fuerte en intensidad y de acuerdo a su distancia así poder alertar tempranamente a la población en riesgo.
Su cobertura cuenta con 96 sensores y se encuentran en regiones sísmicas activas del país, donde se encuentra la zona de subducción entre las Placas de Cocos y Norteamérica.
Los factores que se consideran para hacer uso del aviso de alerta son: la magnitud (es decir, la cantidad de energía liberada), la distancia entre la ciudad y los sensores al epicentro, así como la confirmación de al menos dos sensores que reporten rangos de energía similares.
Para reducir los riesgos y proteger a las personas, es fundamental que las ciudades y países se preparen con normas de construcción adecuadas, sistemas de alerta temprana y planes de evacuación. También es importante educar a la población sobre cómo actuar durante un sismo para minimizar las consecuencias.
Fuentes:
https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2021_861.html
https://www.gob.mx/sgm/es/articulos/sismos-causas-caracteristicas-e-impactos?idiom=es
http://www.ssn.unam.mx/divulgacion/preguntas/
https://www.gob.mx/cenapred/articulos/conocemas-como-funciona-la-alerta-sismica
https://www.gob.mx/cenapred/articulos/alerta-sismica-la-senal-de-la-prevencion

