La Ciudad de México y los estados de Morelos, Puebla, Estado de México, Guerrero y Oaxaca registraron víctimas y daños importantes. El evento reforzó todavía más la asociación entre septiembre y los grandes terremotos en la mente de la población.
La coincidencia volvió a sorprender a México el 19 de septiembre de 2022. A las 13:05 horas se registró un sismo de magnitud 7.7, a una profundidad de 15 kilómetros, localizado aproximadamente 63 kilómetros al sur de Coalcomán, Michoacán.
El movimiento fue percibido con fuerza en Colima, Michoacán, Ciudad de México y Guerrero, y de manera moderada en otros estados del centro y occidente del país.
Tres grandes sismos en la misma fecha son, sin duda, una coincidencia extraordinaria. Sin embargo, una coincidencia no equivale a una predicción.
Un nuevo sismo podría ocurrir nuevamente un 19 de septiembre, pero también podría ocurrir cualquier otro día.
No existe evidencia científica que indique que los sismos importantes se concentren en septiembre o específicamente el 19 de septiembre. De hecho, el Centro Nacional de Prevención de Desastres señala que los sismos no ocurren por temporadas y que no pueden predecirse.
Incluso si analizamos los sismos de mayor magnitud registrados desde 1900, septiembre deja de parecer excepcional. Un análisis de los eventos de magnitud mayor a 6 registrados históricamente muestra que diciembre concentra más eventos que septiembre, seguido por otros meses como junio y abril. En un corte histórico se contabilizaban 36 eventos M>6 en diciembre, frente a 26 en septiembre.
Pero hay una precisión importante: eso tampoco convierte a diciembre en “el mes de los sismos”. Las diferencias forman parte de la variabilidad natural de los registros y no constituyen evidencia de una temporada sísmica.
¿Por qué sentimos que septiembre tiembla más?
Hay al menos tres razones que ayudan a explicar esta percepción:
1. Memoria colectiva.
Los terremotos de 1985 y 2017 marcaron profundamente a varias generaciones. Cuando ocurrió nuevamente un sismo importante el 19 de septiembre de 2022, la coincidencia reforzó todavía más ese recuerdo.
2. Mayor capacidad de detección.
Las redes sismológicas actuales permiten detectar muchos movimientos pequeños que antes podían pasar inadvertidos.
3. Más información, más percepción.
Hoy un sismo puede convertirse en noticia y difundirse por redes sociales prácticamente de inmediato. Esto hace que tengamos una mayor conciencia de movimientos que quizá antes no habríamos percibido o conocido.
Ante la imposibilidad de predecir un sismo, la prevención se convierte en nuestra principal herramienta. Participar responsablemente en simulacros, conocer las rutas de evacuación, identificar zonas de menor riesgo, preparar una mochila de emergencia, revisar las condiciones de nuestras viviendas y mantenernos informados mediante fuentes oficiales son acciones que pueden marcar una diferencia.
Los sismos no tienen calendario. Pueden ocurrir en septiembre, diciembre, enero o cualquier otro día del año.
Por eso, más que esperar al próximo 19 de septiembre, la mejor estrategia es estar preparados todos los días.
La Tierra no tiene calendario. La prevención sí debería tenerlo.
Fuente:
https://temblor.net/earthquake-insights/no-septiembre-no-es-el-mes-de-los-sismos-en-mexico-14670
https://www.gob.mx/cenapred/articulos/los-sismos-del-19-septiembre?idiom=es

