Los sismos son fenómenos naturales que liberan energía acumulada en la corteza terrestre. Para comprender su tamaño y potencial impacto, la sismología utiliza escalas de magnitud, que permiten cuantificar la energía liberada por un terremoto. Estas mediciones son fundamentales para el funcionamiento de sistemas de monitoreo y alerta temprana como el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX), operado por el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES).
La magnitud sísmica es un valor numérico que indica la cantidad de energía liberada en el foco de un sismo. A diferencia de la intensidad, que describe cómo se percibe el temblor en la superficie, la magnitud se calcula a partir de los registros instrumentales de los sismógrafos.
A lo largo del tiempo se han desarrollado distintos métodos para calcular la magnitud de un terremoto.
1. Magnitud Local (ML)
Fue propuesta en 1935 por el sismólogo estadounidense Charles F. Richter y es conocida popularmente como la escala de Richter. Se basa en la amplitud de las ondas registradas por sismógrafos a distancias relativamente cercanas al epicentro.
2. Magnitud de Momento (Mw)
Actualmente es la escala más utilizada en la sismología moderna. Considera parámetros físicos de la ruptura sísmica, como el área de la falla que se desplazó y la rigidez de las rocas. Permite estimar con mayor precisión la energía liberada en sismos grandes.
3. Magnitudes de ondas sísmicas (Mb y Ms)
Estas se calculan a partir de las amplitudes de ondas específicas registradas en los sismogramas, como las ondas de cuerpo o las ondas superficiales.
En México, el Servicio Sismológico Nacional es la institución científicas es la responsable de reportar las diversas magnitudes de los sismos que se originan en territorio mexicano.
El Sistema de Alerta Sísmica Mexicano es un sistema de alertamiento temprano diseñado para detectar sismos fuertes en las zonas sísmicas del Pacífico mexicano y enviar avisos a las ciudades antes de que lleguen las ondas más destructivas.
Para emitir una alerta, el sistema no depende de la magnitud oficial del sismo. En realidad, el SASMEX realiza estimaciones de magnitud rápidas a partir de los primeros segundos de detectar las ondas P y ondas S en los sus sensores.
Estas estaciones sísmicas se ubican principalmente a lo largo de la costa del Pacífico, en estados como:
Guerrero
Oaxaca
Michoacán
Colima
Jalisco
El SASMEX utiliza criterios de energía y distancia para decidir si debe emitir la alerta. En general, los sismos que activan el sistema suelen ser:
- magnitud mayor a aproximadamente 5 en zonas cercanas a la costa
- eventos con potencial de producir movimientos intensos en áreas urbanas
Sin embargo, un sismo pequeño cercano a una ciudad también puede generar sacudidas fuertes, mientras que uno grande pero lejano puede sentirse poco. Por ello, la magnitud por sí sola no determina la alerta.
La relación entre magnitud y alerta temprana también depende de la distancia entre el epicentro y la ciudad que recibirá el aviso.
Por ejemplo:
- Un sismo fuerte en la costa de Guerrero puede dar decenas de segundos de aviso en Ciudad de México.
- Un sismo cercano a la ciudad puede dar muy poco o ningún tiempo de alerta, incluso si su magnitud es significativa, un ejemplo, el sismo del 19 de septiembre de 2017, Chiautla de Tapia, Puebla.
La estimación de magnitudes permite a los sismólogos comprender mejor los procesos tectónicos y evaluar riesgos sísmicos. En el caso del SASMEX, las mediciones rápidas de energía sísmica permiten activar alertas en cuestión de segundos, lo que puede dar tiempo para que la población realice acciones de protección.
Desde su implementación en la década de 1990, el sistema se ha convertido en uno de los primeros sistemas de alerta sísmica pública del mundo, contribuyendo a reducir riesgos en regiones altamente sísmicas de México.
Las magnitudes sísmicas son una herramienta esencial para cuantificar la energía liberada por un terremoto; SASMEX utiliza estimaciones rápidas de la energía liberada para decidir si debe emitir una alerta.
La combinación de instrumentación sísmica, análisis en tiempo real y conocimiento de la magnitud de los eventos permite que el sistema funcione como una de las principales herramientas de prevención y protección civil en México.
Fuentes:



