Nuevo enfoque en la zonificación sísmica del Valle de México

Silvia Raquel García Benítez, investigadora del Instituto de Ingeniería.

Los distintos suelos del Valle de México no responden igual ante un sismo. Hay zonas con rocas o suelos generalmente firmes, otras con blandos, de muy baja resistencia, y otras más, llamadas de transición, en las que se observan secuencias erráticas de estos materiales disímiles.

“Tenemos diversas explicaciones de la manera en que los depósitos de suelo se mueven en la urbe como respuesta a un sismo; sin embargo, estamos lejos de pensar que hemos agotado los esfuerzos de investigación en el tema, sobre todo luego de comprobar que algunos de los comportamientos pronosticados no coinciden con las manifestaciones en campo”, dijo Silvia Raquel García Benítez, investigadora del Instituto de Ingeniería.

“Todavía hay una diferencia importante entre lo que un modelo pronostica y lo que se registra; esta circunstancia es compartida por los estudiosos en México, Chile, Perú, China, Japón y otros países con un gran desarrollo científico y tecnológico”, explicó.

¿Qué ocurre entonces? En busca de respuestas, la universitaria recurre a las matemáticas y utiliza formas de análisis de señales de avanzada para tratar de establecer una interpretación distinta del comportamiento de los suelos. No parte de cero, aprovecha toda la información geotécnica y sísmica monitoreada y generada en el Valle de México, y se inspira en las ideas de algunos de los modelos más tradicionales.

Los suelos de la Ciudad de México –situada en un valle endorreico, es decir, una cuenca sin salidas de agua– se formaron a partir del intenso vulcanismo y de agentes como clima, erosión, transporte y deposición de sedimentos, deyección de cenizas y lava, además del arrastre de vegetación, que originaron una estructuración con materiales de distintos espesores y propiedades altamente variables.

“La historia y la experiencia sísmica muestran dónde están las respuestas más adversas: los movimientos son más fuertes conforme uno se acerca al lago (hacia el Centro Histórico o hacia el Lago de Texcoco, por ejemplo) y menos severos en las zonas más rígidas (Lomas y Ciudad Universitaria, por ejemplo).”

http://www.alianzatex.com/nota.php?nota=N0039042

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