Tipos de suelo en Guerrero y su relación con el SASMEX

Guerrero es uno de los estados con mayor actividad sísmica de México. Su ubicación frente al océano Pacífico lo coloca en una región donde la Placa de Cocos se introduce por debajo de la Placa Norteamericana, generando una gran cantidad de sismos. Pero, además de la fuente sísmica, las características del terreno también influyen en la manera en que las ondas sísmicas pueden sentirse en la superficie.

El territorio guerrerense presenta una gran diversidad de suelos debido a sus diferentes condiciones de relieve, clima, geología y vegetación. De acuerdo con información de INEGI, entre los principales grupos de suelo del estado se encuentran Regosol, Fluvisol, Luvisol y Phaeozem, entre otros.

Regosol

Es el suelo dominante en Guerrero, con aproximadamente 34.27 % de la superficie estatal. Generalmente es poco desarrollado, pedregoso y puede presentar características similares a la roca de la que se originó.

Fluvisol

Representa cerca del 28.69 % del territorio. Se forma a partir de sedimentos transportados por ríos y se encuentra principalmente en planicies de inundación, abanicos aluviales y algunas zonas costeras.

Luvisol

Ocupa alrededor del 14.97 % de la superficie estatal. Puede presentar colores rojizos, grises o pardos y es susceptible a la erosión, especialmente en pendientes pronunciadas.

Phaeozem

Representa aproximadamente 8.04 % del territorio. Son suelos generalmente fértiles, asociados con climas semisecos y subhúmedos y con terrenos planos o ligeramente ondulados.

También existen otros grupos, como Chernozem, aunque ocupan una proporción mucho menor del territorio estatal.

Cuando ocurre un sismo, las ondas sísmicas viajan desde el lugar donde se originó hasta la superficie. Al llegar a distintos tipos de terreno, el movimiento puede modificarse.

Los suelos blandos y los depósitos de sedimentos pueden amplificar determinadas ondas sísmicas, mientras que los terrenos más rígidos pueden responder de manera diferente. Por eso, dos lugares relativamente cercanos pueden experimentar movimientos distintos durante un mismo sismo.

Esto es especialmente importante en Guerrero, donde existen zonas montañosas, valles, planicies y áreas costeras con diferentes características geológicas y edafológicas.

El suelo no provoca el sismo, pero puede modificar la manera en que lo sentimos.

Guerrero tiene un papel fundamental dentro del Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX). Su costa forma parte de una de las regiones sísmicas más activas de México y cuenta con estaciones sismo sensoras que permiten detectar los movimientos del terreno.

El sistema funciona mediante una red de sensores distribuidos estratégicamente en la región sísmica del Pacífico. Cuando ocurre un sismo, las estaciones detectan las primeras ondas y envían la información para que los algoritmos del sistema determinen rápidamente si el movimiento puede representar un riesgo para alguna de las ciudades con cobertura.

Del sismo a la alerta

El proceso puede resumirse así:

1. Ocurre el sismo
La ruptura libera energía y genera ondas sísmicas.

2. Los sensores lo detectan
Las estaciones SASMEX registran el movimiento del suelo.

3. Se procesa la información
El sistema estima características como la energía del sismo y su posible impacto.

4. Se determina si amerita alerta
Para una ciudad determinada, SASMEX considera la energía estimada y la distancia del evento. Entre sus criterios se encuentra que al menos dos estaciones superen determinados niveles de energía durante los primeros segundos.

5. Se emite el aviso
Si se cumplen los criterios, la alerta se transmite a las ciudades correspondientes.

Ciudades como Acapulco y Chilpancingo cuentan con difusión de avisos SASMEX. Esto significa que un sismo detectado en una zona cercana puede generar un aviso con anticipación antes de que lleguen las ondas sísmicas de mayor intensidad a la población.

Un ejemplo reciente ocurrió el 8 de febrero de 2026, cuando SASMEX detectó un sismo de magnitud preliminar 5.7 y emitió avisos de alerta para distintas ciudades. En ese evento se reportaron estaciones sismo sensoras en Guerrero, y el sistema estimó un tiempo preliminar de oportunidad de 64 segundos para Acapulco y 63 segundos para Chilpancingo.

Estos segundos pueden ser fundamentales para realizar acciones de protección: alejarse de objetos que puedan caer, ubicarse en una zona segura, suspender actividades de riesgo y seguir los protocolos de Protección Civil.

Guerrero muestra cómo diferentes elementos de la Tierra están conectados. La tectónica de placas genera los sismos; las características geológicas y del suelo influyen en cómo se propagan y sienten; y tecnologías como SASMEX permiten detectar algunos de estos eventos y emitir avisos con anticipación.

Conocer el suelo que habitamos y comprender cómo funciona la alerta sísmica son dos piezas importantes para construir una sociedad mejor preparada frente a los sismos.

Guerrero no puede evitar que la Tierra se mueva, pero sí puede prepararse para cuando lo haga.

Fuentes:

https://elsueloequipo4.blogspot.com/2009/02/unidades-de-suelos-dominantes-por.html

https://www.madrimasd.org/blogs/universo/2013/07/22/142996

https://old-snigf.cnf.gob.mx/producto/resultados-del-inventario-estatal-de-guerrero

https://idefor.cnf.gob.mx/layers/geonode%3Aguerrero_usyv_geo

Escribe aquí tu comentario