En distintas partes del mundo, personas han reportado un fenómeno intrigante justo antes o durante un sismo: destellos de luz en el cielo, resplandores azulados, violetas o blancos que parecen surgir sin tormenta alguna. Durante años estas observaciones fueron consideradas mitos, errores de percepción o simples coincidencias. Sin embargo, la ciencia ha comenzado a encontrar una posible explicación: la triboluminiscencia.
La triboluminiscencia es un fenómeno físico en el cual ciertos materiales emiten luz cuando se someten a estrés mecánico, como fricción, presión, ruptura o deformación. Este efecto puede observarse al triturar cristales de azúcar en la oscuridad, romper cuarzo o despegar cinta adhesiva rápidamente.
El proceso ocurre cuando la presión rompe enlaces químicos dentro del material. Esto provoca una separación de cargas eléctricas: algunas zonas quedan cargadas positivamente y otras negativamente. Cuando estas cargas se combinan, liberan energía en forma de luz visible.
Y si hablamos de la corteza terrestre, está compuesta por numerosos minerales, muchos de ellos cristalinos, como el cuarzo y los feldespatos (minerales muy abundantes en la corteza terrestre que forman las rocas), que presentan propiedades triboluminiscentes y piezoeléctricas (son materiales naturales capaces de generar una carga eléctrica cuando se les aplica tensión mecánica presión, vibración y, a la inversa). Durante el proceso que antecede a un sismo, las placas tectónicas acumulan enormes cantidades de tensión. Cuando esta presión alcanza su límite, las rocas se deforman, se fracturan o se deslizan abruptamente.
En ese contexto, millones de microfracturas pueden ocurrir casi simultáneamente en las rocas del subsuelo. Este estrés mecánico extremo podría generar descargas eléctricas locales que, al interactuar con el aire, producen emisiones luminosas visibles en la superficie, conocidas como luces sísmicas.
Las llamadas luces sísmicas han sido documentadas en distintos eventos históricos, como los sismos de Japón, Chile, Italia y México. Fotografías y videos muestran resplandores flotantes, columnas de luz o destellos cerca del epicentro, incluso en ausencia de tormentas eléctricas.
Aunque no todos los científicos coinciden en una única explicación, una de las hipótesis más aceptadas es que estas luces son resultado de procesos triboluminiscentes y eléctricos generados por la deformación de las rocas. Otras teorías complementarias incluyen la ionización del aire, emisiones electromagnéticas y efectos piezoeléctricos.
A pesar de lo fascinante del fenómeno, la triboluminiscencia no permite predecir sismos. Las luces sísmicas no ocurren en todos los terremotos, ni siempre antes de que sucedan. Además, pueden confundirse con otros fenómenos naturales o artificiales.
Sin embargo, su estudio es valioso. Comprender cómo la energía mecánica se transforma en energía eléctrica y luminosa dentro de la corteza terrestre ayuda a los científicos a entender mejor los procesos físicos que ocurren antes y durante un sismo, y podría contribuir al desarrollo de sistemas de monitoreo más sofisticados en el futuro.
La triboluminiscencia nos recuerda que la Tierra es un sistema dinámico, lleno de procesos invisibles que, en ocasiones, se manifiestan de forma espectacular. Las luces que preceden a algunos terremotos no son presagios místicos, sino señales físicas de la enorme energía acumulada bajo nuestros pies.
Aunque aún queda mucho por investigar, este fenómeno se encuentra en la frontera entre la geología, la física y la observación humana.
Fuentes:
https://ciencia.unam.mx/leer/1163/luces-de-terremoto-un-fenomeno-controvertido-
https://revistamorelia.com/la-triboluminiscencia-antes-de-un-sismo/
https://www.uv.mx/prensa/ciencia/triboluminiscencia-esencial-en-ramo-de-la-construccion-frank-guel/

