¿Para qué la RACM mide la aceleración en el suelo de la CDMX? (Parte 1 de 2)

Una de las funciones principales de la RACM es medir la aceleración del terreno de la CDMX cuando hay un sismo, y hoy te vamos a explicar por qué es de utilidad conocer cómo es el movimiento y sus cambios, en el suelo de las diferentes zonas del valle de México y zona conurbada. Serán dos publicaciones en las que te compartiremos sobre la importancia de la aceleración y cómo se mide.

En el concepto de aceleración intervienen algunas variables, como velocidad, distancia y tiempo, mismos que has experimentado cuando estás en un vehículo circulando.

Cuando el vehículo está en movimiento en la carretera, hay cambios de velocidad, en los tramos (distancia) donde hay curvas, por lo general, se debe bajar la velocidad, y si la carretera es recta en grandes distancias, la velocidad puede variar y hasta hay ciertos límites máximos. En estos casos, cambiamos de una velocidad a otra, o sea aceleramos o desaceleramos en diferentes instantes del tiempo. Hacer estos cambios de velocidad o rapidez se le conoce como aceleración.

Ahora bien, cuando ocurre un sismo, la tierra se está moviendo, el terreno se está acelerando, porque las ondas sísmicas llegan a diferentes velocidades dependiendo del tipo de suelo.

En sismología, la aceleración nos ayuda a saber cómo cambia el movimiento en los diferentes lugares, y en particular eso es importante en la CDMX, porque es una medida de la rapidez con la que cambia la velocidad del terreno cuando experimenta las ondas sísmicas en los diferentes tipos de suelo que la componen: lacustre, de transición o de lomas y así sabemos valorar y cuánto impactan los sismos en cada tipo. 

Zona I o de lomas: La amplitud (energía) y duración de las ondas sísmicas es reducida, el movimiento se percibe menor, por lo que hay poca aceleración. Ya que el suelo rocoso no permite la trasmisión de las ondas, limitando el movimiento, por lo tanto, también la aceleración. El sismo se siente por menos tiempo ya que las ondas viajan más rápido y con menor amplitud.

Zona II o de Transición: Se encuentra con características intermedias entre las zonas firmes y blandas. Está cerca del suelo tipo III.

Zona III, blanda o lacustre: En modelos elaborados para el Valle de México considerando su probable intensidad durante un sismo, el Centro Nacional para la Prevención de Desastres CENAPRED, encontró que, para sismos de la costa, las zonas que sufrían mayor aceleración consistentemente en diferentes escenarios son las lacustres.

En esta zona, se amplifican las ondas sísmicas y su duración, por lo que hay mayor aceleración ante un sismo.

La velocidad de las ondas disminuye y aumenta su amplitud por lo que hay más aceleración y el movimiento es más prolongado.

No te pierdas la segunda parte de esta entrega sobre la aceleración que mide la RACM en sus estaciones.

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Este texto fue elaborado sin utilizar inteligencia artificial.

Fuentes:

https://rstudio-pubs-static.s3.amazonaws.com/460472_19e2e70345b845fbb87f1d6a7ba804a7.html#:~:text=El%20c%C3%A1lculo%20de%20las%20probables%20aceleraciones%20del,en%20el%20tipo%20predominante%20de%20edificaciones%20del

https://www.escatep.ipn.mx/assets/files/escatep/docs/Conocenos/Cosecovi/protocolo-iconografico.pdf#:~:text=Si%20el%20sismo%20rebasara%20los%2030%20gales%2C,conocer%20a%20trav%C3%A9s%20de%20la%20p%C3%A1gina%20institucional

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