El 28 de marzo de 2005, la isla de Sumatra, en Indonesia, volvió a vivir uno de los sismos más fuertes registrados en el mundo. Apenas meses después del devastador terremoto y tsunami del 2004, otro sismo potente que sacudió la región.
El sismo de Sumatra ocurrió a las 23:09 horas (hora local) del 28 de marzo de 2005. Tuvo una magnitud de 8.6, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El epicentro se localizó en el océano Índico, cerca de la costa oeste de la isla de Sumatra, específicamente a unos 200 kilómetros al noroeste de Sibolga.
Tuvo una profundidad aproximada de 30 kilómetros y es por ese motivo que el sismo se haya sentido con gran intensidad en amplias zonas del sudeste asiático.
Inicialmente, se temió que el sismo generara un tsunami como el de diciembre de 2004, que había causado más de 200 mil muertes. Sin embargo, en esta ocasión, las olas fueron mucho menores. Aunque sí se registraron pequeños tsunamis locales, especialmente en las costas de Nias y Simeulue, estos no tuvieron la magnitud ni el poder destructivo del evento anterior. Esto se debió a que la ruptura de la falla no levantó el fondo marino de la misma manera.
Después del sismo principal, se registraron decenas de réplicas, algunas de ellas superiores a 6 de magnitud. Estas réplicas mantuvieron el temor entre la población durante varios días, dificultando las labores de rescate y atención de emergencias.
El terremoto dejó un saldo trágico aproximado de 1400 personas fallecidas, la mayoría en la isla de Nias, donde muchos edificios colapsaron debido a la fragilidad de las construcciones. Miles de personas resultaron heridas y otras tantas quedaron sin hogar.
Las comunicaciones y carreteras se vieron seriamente afectadas, lo que complicó el acceso de los equipos de rescate. A nivel regional, varios países emitieron alertas y evacuaron a la población costera por temor a un nuevo tsunami.
El sismo de Sumatra de 2005 reforzó la necesidad de contar con sistemas de alerta temprana eficaces. En ese momento, muchas comunidades del océano Índico aún no contaban con una red de monitoreo sísmico ni con protocolos de evacuación rápidos.
Gracias a tragedias como esta, se aceleró la creación del Sistema de Alerta de Tsunamis del Océano Índico, que hoy permite emitir avisos en cuestión de minutos.
En México, un sistema de este tipo ya existía: el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX), desarrollado desde los años noventa. Este sistema ha salvado muchas vidas al detectar los sismos segundos antes de que las ondas sísmicas lleguen a las ciudades. Esos segundos de anticipación pueden marcar la diferencia entre ponerse a salvo o quedar atrapado.
Fuente:
https://earthquake.usgs.gov/earthquakes/eventpage/official20050328160936530_30/executive#impact
https://news.un.org/es/story/2005/03/1053401
https://www.elmundo.es/elmundo/2005/03/28/internacional/1112029559.html




