Cada vez que tiembla en la Ciudad de México, muchas personas se preguntan lo mismo:
¿Por qué en unas zonas se sintió más fuerte que en otras?
¿Por qué algunos edificios sufren daños y otros no?
Para responder a estas preguntas, necesitamos información clara y precisa sobre cómo se movió el suelo durante el temblor. Esa es la tarea principal de la Red Acelerográfica de la Ciudad de México (RACM).
Esta red está formada por aparatos llamados acelerógrafos, que están repartidos por toda la ciudad. Su función es medir qué tan rápido y con qué fuerza se mueve el suelo cuando ocurre un sismo.
Gracias a estos registros, podemos saber exactamente:
- En qué zonas el movimiento fue más fuerte.
- Cuánto duró el sismo en distintos puntos.
- Qué tipo de suelo amplificó más las ondas sísmicas.
No toda la ciudad reacciona igual a un temblor. En zonas como el antiguo lago, el suelo es más blando y vibra más. En cambio, en zonas de lomas (como Santa Fe o el Pedregal), el suelo es más firme y transmite menos movimiento.
La red nos ayuda a entender estas diferencias con datos reales.
Al comparar los datos del movimiento con los daños ocurridos en edificios, los expertos pueden determinar qué tipo de estructuras resistieron mejor y cuáles no. Esto ayuda a mejorar las normas de construcción para el futuro.
Cada temblor es una oportunidad de aprendizaje: con la información que guarda la red, los científicos pueden estudiar:
- La forma en que viajaron las ondas sísmicas.
- Cuánto se amplificó el movimiento en cada tipo de suelo.
- Qué patrones se repiten en distintos sismos.
Esto es muy valioso para preparar a la ciudad ante futuros eventos.
Gracias a los datos de la red, se pueden hacer mapas que muestran qué zonas tienen más riesgo sísmico. Estos mapas ayudan a:
- Planificar mejor la construcción de viviendas, escuelas y hospitales.
- Preparar simulacros realistas.
- Informar a la población sobre cómo actuar en caso de sismo.
La Red Acelerográfica de la Ciudad de México, no solo mide los temblores, nos ayuda a entenderlos, a aprender de ellos y a prepararnos mejor.
Cada dato que recoge esta red nos acerca a una ciudad más segura y más preparada. Y aunque los sismos no se pueden evitar, sí podemos reducir sus efectos si entendemos cómo actúan sobre nuestra ciudad.
Fuentes:
http://www.cires.org.mx/racm_n.php
https://blogcires.mx/category/red-acelerografica-de-la-ciudad-de-mexico/





