En nuestra travesía por las lenguas indígenas de México, en el artículo anterior ya nos hemos sumergido en la riqueza histórica de la lengua maya. Hoy, nuestro viaje nos lleva lejos de las costas y las selvas yucatecas, para adentrarnos en las montañas y valles del centro de México, donde el viento frío acaricia un idioma lleno de historia y resistencia: el mazahua.
No te pierdas nuestra entrega anterior donde te platicamos sobre la lengua Maya.
En el corazón del Estado de México y en algunas comunidades de Michoacán resuena una lengua que, pese a los siglos de mestizaje y cambio, sigue portando una memoria ancestral: el mazahua (jñatrjo o jñatjo en la propia lengua), en náhuatl significa poseedores de venados. Este idioma forma parte de la familia otomangue, uno de los troncos lingüísticos más antiguos y extensos de Mesoamérica, y es hablado por el pueblo mazahua, cuya identidad se ha tejido entre la agricultura, el comercio y una rica tradición artesanal.
El mazahua pertenece a la rama otomí-mazahua de la familia otomangue. Sus raíces se remontan a miles de años, y comparte parentesco con lenguas como el otomí, el matlatzinca y el tlahuica. A lo largo de la historia, ha resistido procesos de desplazamiento lingüístico, sobre todo a partir de la colonización española, que impuso el castellano como lengua dominante.
Actualmente, la mayor concentración de hablantes se encuentra en municipios del norte del Estado de México como San Felipe del Progreso, Atlacomulco, Ixtlahuaca, El Oro y Temascalcingo, así como en algunas localidades de Michoacán. La migración interna también ha llevado la lengua a zonas urbanas, en especial a la Ciudad de México, donde existen comunidades mazahuas que mantienen su idioma como símbolo de identidad.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) y el Censo de Población y Vivienda 2020, se estima que existen 153,797 hablantes de mazahua. Sin embargo, como ocurre con muchas lenguas originarias, enfrenta riesgos: los hablantes jóvenes tienden a cambiar al español, sobre todo en contextos escolares y laborales, lo que amenaza su transmisión intergeneracional.
Diversas organizaciones y comunidades trabajan para revitalizar el mazahua mediante: Programas de educación bilingüe en escuelas rurales, talleres de escritura en alfabeto latino adaptado, producción de materiales audiovisuales y música contemporánea en mazahua y el uso en medios comunitarios como la radio indígena.
Aunque enfrenta el reto del desplazamiento por el español, el mazahua sigue vivo gracias a la persistencia de sus hablantes y al reconocimiento creciente de su valor cultural. Su preservación no solo depende de quienes lo hablan como lengua materna, sino del interés colectivo por valorar y proteger el mosaico lingüístico de México.
En palabras de un hablante mazahua: “Nuestra lengua es como el agua del manantial: si dejamos de beberla, se seca; si la cuidamos, seguirá corriendo para nuestros hijos”.
Fuente:
https://site.inali.gob.mx/Micrositios/Prontuarios/mazahua.html
https://atlas.inpi.gob.mx/mazahuas-lengua/
chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://ru.iis.sociales.unam.mx/jspui/bitstream/IIS/4453/1/Mazahuas_Informacion%20etnografica.pdf

