Tecnología de Estaciones Sísmicas en Ciudad de México (Parte 2 de 2)

Al retomar el artículo anterior sobre el avance en la tecnología en las estaciones de la Red Acelerográfica de la Ciudad de México:

La ubicación de las estaciones responde a la diversidad de zonas geográficas de Ciudad de México, caracterizadas por tipos de suelos variados como zonas de loma, transición y zonas blandas. Cada zona presenta un comportamiento sísmico distinto; por ejemplo, en áreas como Tlalpan o Xochimilco, ubicadas en zonas lacustres, la respuesta sísmica es más intensa. En contraste, en áreas de loma como el Ajusco, los movimientos sísmicos tienden a ser menos perceptibles debido a la mayor rigidez del suelo.

El ruido ambiental es otro factor clave. En zonas con mucho tránsito vehicular, como Cuemanco, el ruido provocado por camiones y tráileres puede activar los sensores de las estaciones, dificultando la detección de movimientos sísmicos reales. Cada estación ajusta su umbral para minimizar estos registros de ruido, se ajustan manualmente y se supervisan periódicamente para asegurar la precisión en la captura de eventos sísmicos.

Un aspecto particular son las estaciones de pozo, situadas en áreas con profundidades de hasta 60 metros, como la Central de Abastos. Estas estaciones requieren un tratamiento especial debido a las condiciones de suelo y los desafíos estructurales que presentan, como los desplazamientos de tierra o el hundimiento del terreno. Estos cambios pueden afectar tanto la posición como la estabilidad de los sensores, causando rupturas o desplazamientos en los equipos de registro.

En resumen, la red sísmica de Ciudad de México ha evolucionado desde una tecnología limitada a un sistema unificado con alta precisión. Aun con las diferencias en infraestructura y ubicación, las estaciones actuales están diseñadas para operar en conjunto, registrando eventos sísmicos en tiempo real con capacidad de almacenamiento elevada y precisión adaptada a las condiciones locales.

Estas estaciones no sólo ayudan a monitorear la actividad sísmica, sino que también contribuyen a establecer patrones de seguridad y respuesta para la ciudad. En el contexto de una zona tan sísmicamente activa, la combinación de tecnología avanzada y planificación estratégica de su ubicación es fundamental para la protección y la seguridad de la población.

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