Este mes te invitamos a adentrarte en el fascinante mundo del chinanteco, una lengua indígena que emerge de las vibrantes montañas de Oaxaca.
Únete a nosotros para conocer más sobre este valioso patrimonio lingüístico y cultural, no te olvides de visitar nuestra última entrega sobre la lengua ayapaneco.
Conocidos por tsa ju jmí’, que significa “gente de palabra antigua”, lalengua chinanteca está dentro de la familia lingüística oto-mangue y tiene 11 variantes lingüísticas.
chinanteco del norte/ jujmi (del norte)/ jujmitsakö ‘w++ / jmiihkia’ dzä ‘vï ï
chinanteco central bajo/ j+gkitsomän/ j+gdsa k+/ jumidsaiin+n
chinanteco del sureste alto/ jumidsamojai
chinanteco del sureste bajo/ jujmidsamaji’i/ jujmidsam+ta’o
chinanteco del oeste central alto/ jaújm/ jmiihkia’ dzäjii’
chinanteco de la Sierra/ jmiihdzämo’
chinanteco del noroeste/ jaujmai
chinanteco del oeste/ jujma
chinanteco del oeste central bajo/ jejmei/ jejmi/ jajmidzäkï ï’
chinanteco del sureste medio/ jujmi (del sureste medio)
chinanteco central/jajmedzä mii/ jmiihkia’ dzä mii
Cabe señalar que todas las variantes de chinanteco están en un riesgo no inmediato de desaparición.
En el Censo Nacional de Población del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2020) informó que tiene un total de 144,394 hablantes ubicados en 21 municipios de Oaxaca y 7 en Veracruz.
Debido a su cercanía con Veracruz en la época de la Nueva España, fue una importante zona agrícola y gracias al obstáculo del idioma, esta cultura no pudo ser conquistada en esa etapa, pero a pesar de esto, terminaron siendo peones de su propio territorio, ya que durante el Porfiriato algunos extranjeros impusieron el cultivo de café, plátano y tabaco.
Entre 1940 y 1970, diversos proyectos de construcción de presas en la región de Chinantla Baja y comunidades mazatecas causaron impactos significativos. La presa Miguel Alemán (1949-1955) y la presa Cerro de Oro (1972) inundaron grandes áreas de terreno fértil. La presa Cerro de Oro, en particular, obligó a reubicar a 300 familias chinantecas, resultando en la dispersión de comunidades, la pérdida de su hábitat tradicional y la transformación de su cultura nativa.
Mantener vivas las lenguas indígenas es fundamental para preservar la diversidad cultural y el conocimiento ancestral de las comunidades originarias. Cada lengua es un vehículo único para transmitir tradiciones, valores y formas de entender el mundo, ofreciendo una perspectiva distinta sobre la historia y la identidad de un pueblo. Además, la pérdida de una lengua conlleva la extinción de un patrimonio cultural invaluable y la interrupción vital con los ecosistemas y prácticas locales. Preservar y revitalizar estas lenguas no solo promueve la justicia cultural y el respeto por los derechos de los pueblos indígenas, sino que también enriquece el panorama global al fomentar una mayor apreciación y comprensión de la diversidad humana.
Fuente:

