Mitos y Leyendas Curiosísmicas:  La serpiente Pachacámac: el mito inca que hace temblar la Tierra

En la cosmovisión andina, la Tierra no es solo un suelo que se pisa, sino un ser vivo lleno de energía, espíritu y poder. Entre los antiguos incas y otros pueblos del Perú prehispánico, los fenómenos naturales como los sismos, las erupciones o las lluvias no eran vistos como simples eventos físicos, sino como manifestaciones de las divinidades que habitaban el mundo. Una de las más temidas y respetadas era la serpiente Pachacámac, símbolo del poder que sacude los cimientos del mundo.

Pachacámac fue una de las deidades más importantes del mundo andino. Su nombre significa “el que anima el mundo” o “el que ordena el universo”. Se le consideraba un dios creador y destructor a la vez, capaz de dar vida, pero también de traer el caos cuando el equilibrio del cosmos era alterado.

En algunas versiones del mito, Pachacámac aparece como una serpiente gigantesca que se mueve bajo la tierra. Cada vez que esta serpiente se agitaba o cambiaba de posición, la tierra temblaba. Así explicaban los antiguos incas los terremotos: eran señales del movimiento de Pachacámac, recordando a los humanos que la naturaleza tenía su propio poder y no podía ser controlada.

Según la cosmovisión inca, el universo se dividía en tres mundos:

●             Hanan Pacha: el mundo de arriba, donde viven los dioses del cielo y el Sol.

●             Kay Pacha: el mundo de los humanos, donde transcurre la vida cotidiana.

●             Ukhu Pacha: el mundo de abajo, oscuro, profundo, lleno de misterios y espíritus.

La serpiente Pachacámac habitaba el Ukhu Pacha, moviéndose entre las entrañas del mundo. Su cuerpo alargado simbolizaba los ríos subterráneos, las raíces de las montañas y la energía que recorre la tierra. Cuando la serpiente despertaba o se retorcía, se producían los sismos, que eran entendidos como una forma en que la Tierra “respiraba” o “se quejaba”.

Aunque los sismos eran temidos, los incas también los consideraban parte del ciclo natural del renacimiento. Cada movimiento de la serpiente representaba un reajuste del mundo, una limpieza de lo viejo para dar paso a lo nuevo. Así, los temblores no eran solo castigos, sino señales de transformación y renovación.

En los templos dedicados a Pachacámac como el gran santuario en la costa central del Perú, los sacerdotes ofrecían rituales y sacrificios para calmar al dios-serpiente, pidiéndole que mantuviera la paz bajo la tierra.

Hoy sabemos que los sismos se deben al movimiento de las placas tectónicas, pero el mito de Pachacámac nos recuerda cómo las antiguas culturas interpretaban la naturaleza con una sabiduría simbólica

Fuentes:

https://historiadoryonyamanqui.blogspot.com/2009/05/explicaciones-de-los-sismos-durante.html?utm_source

chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://cedoc.sisbib.unmsm.edu.pe/public/pdf/revistas/archivotello/Cuadernos%20de%20investigacion%20del%20A.%20Tello_N%C2%B010.pdf?utm_source

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